Después de que el Gobierno utilizara el Protocolo de Kioto para atizar a Rajoy por unas desafortunadas (aunque también sacadas de contexto) declaraciones sobre el cambio climático, la realidad ha dado una colleja a nuestro país.
Hoy sabemos que 2007 será un mal año para España en la lucha contra este terrible problema. La producción de electricidad con carbón ha crecido casi un 5%, mientras ha bajado el uso de otras fuentes con menor emisión de CO2, como el gas natural o la energía nuclear.
Según el Instituto Worldwatch, nuestro país cerrará el curso emitiendo un 50% más de CO2 que en el año 1990, que se toma como base del Protocolo.Todo esto cuando España se comprometió a emitir en 2010 sólo un 15% más.
El Gobierno, que habitualmente utiliza los datos de Worldwatch en sus declaraciones cuando las cosas van bien, no quiso ayer valorar la situación. Normal, es para ponerse rojo.
Según Jordi Ortega, de Expo CO2, que analiza los mercados de carbono, la causa es que los países europeos han asignado cupos de emisiones demasiado altos a sus empresas, lo que ha hundido el precio de la tonelada de dióxido de carbono”. En febrero de 2006, la tonelada de CO2 costaba 27,01 euros y ahora siete céntimos. Por eso, las eléctricas no tienen problema para poner en marcha las centrales de carbón a todas horas.
Más nos vale ponernos las pilas para no hacer el ridículo en la lucha contra el Cambio Climático, que muchas veces se usa como bandera política vacía de contenido y, sobre todo, de voluntad real. Crecer económicamente y reducir emisiones es posible y la apuesta de Navarra por las energías renovables es la mejor prueba. Queda mucho camino. En nuestra Comunidad, en España y en todo el mundo.
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